La metáfora “La deuda de la prostituta” la escuché hace un par de días y por el mensaje tan poderoso que tiene, no dudé ni por un instante en compartirla contigo.
En el mes de agosto, un pequeño pueblo es presa de lluvias torrenciales, las cuales han encrudecido la grave crisis que azota el lugar desde hace tiempo, y desde hace ya varios días no se ve ni un alma vagando por sus calles. Todos sus habitantes tienen deudas y sobreviven el día a día a base de créditos.
Por fortuna, un buen día un millonario entra en el único hotel del pueblo, pide una habitación y pone un billete de mil pesos en la mesa de la recepción, y sube las escaleras para dar un recorrido por las habitaciones.
El dueño del hotel sale de su oficina, agarra el billete y sale corriendo a pagar lo que le debe al carnicero, este a su vez sale rápidamente a saldar su deuda con al criador de animales. Al momento el criador que debe el alimento de sus animales de engorda toma el billete y salda su deuda con el molino.
Con billete en mano, el dueño del molino al momento sale disparado a pagarle a María, la prostituta lo que le adeuda ya que desde hace tiempo no le paga, y en tiempos de crisis hasta ella ofrece sus servicios a crédito.
María con el billete en la mano llega al hotel y paga las habitaciones donde ha traído a sus clientes las últimas veces. Justo en ese momento el millonario termina de dar el recorrido por el hotel y al no haber encontrado una habitación que le satisficiera tomó el billete y se marcha.

“Nadie ha ganado un centavo, pero ahora todo el pueblo vive sin deuda y mira el futuro con confianza”
Una catástrofe como la peste negra terminó con el sistema feudal, se rompieron todas las estructuras económicas, políticas y sociales europeas de ese momento. La Europa que sobrevivió a la peste es la Europa del Renacimiento.
Estamos solos en un sentido, pero en otro nos tenemos los unos a los otros, por lo que contamos con todos nosotros para salir adelante y ver al mundo renacer.